¿La gestión de su negocio va como desea?

Pese a las diversas soluciones informáticas, muchos negocios siguen gestionando a sus clientes y recursos empresariales de manera tradicional, o dicho de otra forma: a la buena de Dios.

La gestión de clientes (CRM) y la planificación de recursos (ERP) son vitales en un negocio, y aunque los ERP y CRM tienen un mismo propósito, se basan en perspectivas muy distintas.

Un CRM es fundamental para la optimización de las ventas porque, entre otros aspectos, automatiza procesos de eventa, crea bases de datos para analizar la información de los clientes o para agradecerles.

En este sentido, los departamentos de mercadeo e investigación tienen la posibilidad de usar esos datos para diseñar estrategias a la medida, por ejemplo, si la mayoría de ellos pertenece a una región en particular.

Mientras que un ERP contribuye a la reducción de costes de producción y eficientar al negocio mediante el análisis de KPI. Al integrarlo a las distintas áreas de la empresa, los datos de las ventas contribuyen a los propósitos de producción, proyecciones financieras, etc.

En pocas palabras: un ERP gestiona de manera centralizada a cada departamento y estos operan de manera independiente con datos interoperables, mejor comunicación y fiabilidad al estar en una sola base de datos.

Tanto el CRM como el ERP son compatibles entre ellas, mejoran al negocio y son vitales para la gestión de las proyecciones de crecimiento. Aunque un ERP puede albergar un CRM, lo mejor es tener uno CRM dedicado.

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