Impresión de armas 3D, un nuevo reto social

Aunque el debate de este tema está por ahora concentrado en Estados Unidos, no tardará mucho en que se vuelva de interés global, tomando en cuenta la propagación de la información mediante Internet.

A mediados de este mes, un juez de distrito prohibió temporalmente que se compartan los planos para imprimir armas en tres dimensiones mediante Facebook, y esta red social se sumó a la prohibición, en parte, porque está en franca oposición a sus políticas de uso.

“Compartir las instrucciones sobre cómo imprimir armas de fuego usando impresoras 3D no está permitido según nuestros estándares comunitarios. De acuerdo con nuestras políticas, estamos eliminando este contenido de Facebook“, dijo un vocero de la red social.

Facebook prohíbe la compra, venta o intercambio, entre otros métodos, de armas de fuego o municiones entre sus usuarios. Y tal como indican distintos sitios web, la orientación del tema va enfocado a endurecer cada vez más las restricciones.

Imprimir armas en 3D es legalmente permitido en Estados Unidos desde julio pasado, luego de cinco años de batalla legal que encabezó Cody Wilson y su organización Defense Distributed, amparado en la violación a la primera enmienda de la constitución y por tratarse de armas de fuego no automáticas de calibre .50.

A Wilson se le atribuye la creación de “Liberator“, la primera arma de este tipo. Los archivos de diseño registraron hasta 100 mil descargas a pocos días de haber sido puestas en Internet. Sin embargo, el tema fue frenado por el Departamento de Estado en dicho país.

Los planos digitales pueden ser obtenidos mediante Internet, y en la llamada Red Oscura, incluso pueden ser obtenidos con apenas US$10 o US$12, según distintos reportes. Sitios como Codel FreeSpeech aún mantienen planos que contemplan el rifle AR-15, pistolas Beretta y la Liberator.

En particular, la nación del norte mantiene un acalorado debate en los últimos tiempos a raíz de los mortales tiroteos y matanzas que han sacudido a los mismos estadounidenses y la sociedad en general.

Si bien el uso y portación de armas es legal, el gran reto que suponen las fabricadas con tecnología tridimensional recae en que son difíciles de rastrear, independientemente de donde sean imprimidas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *