Big Data abre muchas posibilidades en salud

Los datos son el nuevo petróleo, razón por la que su sensibilidad y delicadeza se han incrementado para obtener un mejor control y seguridad de cómo se emplean. Según un artículo de la revista Fortune, al menos el 30% de los datos que se producen a escala global están relacionados con la salud.

Pruebas de laboratorio, electrocardiogramas o biopsias, suman grandes lotes de datos recolectados a lo largo de los años que, junto con la inteligencia artificial, pueden ser empleados para buscar nuevas herramientas para combatir enfermedades o los medicamentos indicados para los tratamientos.

Las herramientas de tecnologías permiten en la actualidad agilizar procesos para la creación de nuevos medicamentos, tal como ya hacen algunas empresas del ramo que se dedican a la investigación y análisis de la información médica.

Por otro lado, los dispositivos inteligentes y conectados han cambiado la relación entre médicos y pacientes para optimizar los procesos de salud. Un ejemplo de ello es el trabajo que realiza Apple con la Universidad de Stanford en California para identificar si los dispositivos podrían anticipar condiciones cardíacas graves a partir de ritmos cardíacos irregulares.

“La principal ventaja sería convertir los archivos médicos en un activo valioso para la salud del paciente. Con el análisis y las herramientas correctas, los datos son una alternativa viable para el tratamiento proactivo de la salud y el diseño de políticas públicas” consideró Víctor Orozco, director de tecnología en Nabenik.

Otras plataformas están permitiendo que una conexión entre pacientes con diabetes con entrenadores de salud para controlar aspectos como el sobrepeso o azúcar en la sangre de forma remota.

Los grandes datos son fundamentales para predecir si un paciente sobrevivirá a un ataque al corazón luego de haber pasado por un suceso de este tipo, además de clasificarlos en función de sus tratamientos, o en enfermedades oculares, como la retinopatía diabética.

A medida que los datos vayan aumentando y las soluciones de tecnología evolucionando, las personas requerirán menos la asistencia de un profesional de la salud, aunque el juicio humano será irremplazable.

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